miércoles, 25 de julio de 2012

La tumba, primera novela de la Onda

LA TUMBA 

José Agustín 
Reseña del Profr. Antonio Reyes

La tumba fue la primera novela publicada por José Agustín, iniciador de "la onda" en México, en 1964. Es una novela narrativa escrita en prosa, con diálogos casuales, escrita en un estilo moderno y coloquial; las cosas que dicen los personajes, y la manera en que las dicen, se convierten en signos reconocibles de una época. 

¿De qué trata? 

La historia tiene lugar en la Ciudad de México, entre Enero y abril de 1961, el personaje principal Gabriel Guía, un adolescente de 16 años (en el transcurso de la historia cumple 17) que vive en el seno de una familia acomodada y de cierto renombre en la sociedad de la ciudad; es un joven con tendencias rebeldes, que tiene una visión cínica y desencantada de la vida; gusta de la buena música (a lo largo de la novela, escucha en numerosas ocasiones el Lohengrin de Wagner, así como a Stravinski, Jazz y Rock and Roll) y literatura; es escritor (escribe poesía, cuentos y una novela) y habla inglés y francés. 

La historia comienza en la escuela, en su clase de francés dónde rápidamente se nota el carácter del personaje al descubrir cómo engaña a su profesora de francés haciéndole creer que es una excelente maestra fingiendo aprender de manera extraordinaria hasta que uno de sus compañeros (Carlos) deshace por accidente el engaño; después lo vemos en clase de literatura dónde hace gala de sus talentos como escritor cuándo habiendo entregado un excelente cuento, es acusado de plagiar a Chéjov, la acusadora es Dora Castillo, quién de esta manera hace su aparición; ella es su compañera y amiga con la que sostiene algunas aventuras y la primera aventura sexual del libro. 

Después Gabriel consigue su venganza al rechazarle su ayuda con una situación familiar que termina con Dora en Austria. Durante la historia, Gabriel tiene varias compañeras sexuales, la segunda (después de Dora) es Germaine Giraudoux que marca en Gabriel un cambio significativo; después llega a la historia un punto de inflexión muy importante al introducir a su prima (y mejor amiga) Laura Guía, es introducida cuando esperan la llegada de Berta Ruthermore, hermana menor del padre de Gabriel quién se dice, es extraordinariamente bella, durante la espera Laura y Gabriel se vuelven muy buenos amigos al intercambiar ideas y bebidas alcohólicas en un bar; durante una fiesta en honor de su tía, nuestro personaje después de un baile provocativo y de algunos tragos termina teniendo relaciones sexuales con su tía; hecho que marca a Gabriel un punto clave, ya que se convierte en alguien totalmente cínico desde ese punto. 

¿Quién es el escritor? 

José Agustín Ramírez Gómez (n. Acapulco, Guerrero, 19 de agosto de 1944), que firma sus obras como José Agustín, es un escritor mexicano de la llamada “La Onda” generación informal a la que, según Margo Glantz, pertenecieron Gustavo Sainz, Parménides García Saldaña y René Avilés Fabila, conocidos como los onderos, que se pusieron en boga en México en los años 1960, mezclaban las letras con el rock and roll y los psicotrópicos. Según Carlos Monsiváis, los onderos debían su influencia a los beatniks estadounidenses como Allen Ginsberg y William Burroughs, o post-beatniks, como Hunter S. Thompson Estudió letras clásicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, dirección en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos y composición dramática en el Instituto Nacional de Bellas Artes y en la Asociación Nacional de Actores. Comenzó a publicar en diversos periódicos y revistas en la adolescencia. Ha sido profesor visitante en la Universidad de Denver, conductor y productor de programas culturales para la radio y la televisión, y ha coordinado varios talleres literarios. José Agustín es uno de los fundadores del diario Reforma, columnista de la revista de rock La Mosca, colaborador de Confabulario, suplemento cultural de El Universal, y La Jornada. 

José Agustín, que en sus inicios participó en el taller literario de Juan José Arreola, es un prolífico escritor que ha incursionado en diversos géneros literarios como narrador, guionista de cine, periodista, y dramaturgo. Tragicomedia mexicana, documentada sátira de la política mexicana publicada en forma de serie y escrita desde el punto de vista «contracultural», desmitifica la historia del México reciente. Algunas obras son autobiográficas, como El rock de la cárcel 1984, donde relata su estancia en el siniestro Palacio Negro de Lecumberri, sobrenombre con el que se conocía una célebre prisión, ahora convertida en sede del Archivo General de la Nación y que tuvo como inquilinos a una buena parte de la disidencia mexicana en los peores tiempos del régimen del PRI. En esa prisión escribió la novela Se está haciendo tarde. 

De joven estuvo con la que fuera su esposa —la también escritora e historiadora Margarita Dalton, hermana del poeta salvadoreño Roque Dalton— en Cuba, país en el que cumplió los 17 y donde participó en la campaña alfabetizadora. En los setenta pasó cuatro años en Estados Unidos (1977-81), donde conoció a varios escritores latinoamericanos que allá daban clases. 

Como cineasta, José Agustín ha dirigido sólo un largometraje, Ya sé quién eres / Te he estado observando. Ha escrito varios guiones y colaborado en otros; y actuó en la película Deveras me atrapaste, de Gerardo Pardo (1983). Es también traductor de literatura. Vive en Cuautla, Morelos, en la casa que era de su padre y a quien se la compró. Está casado con Margarita Bermúdez. Gabriel García Márquez es padrino de su hijo, Andrés.

viernes, 20 de julio de 2012

Un texto que se ha convertido en clásico:

BATALLAS EN EL DESIERTO 

JOSE EMILIO PACHECO 

Reseña del Profr. Antonio Reyes Partida.

Una ciudad y un niño crecen, se transforman y se deforman juntos, arrastrados sin posibilidad de resistencia inmediata por la fuerza de un proceso histórico aparentemente ciego y sin sentido: vidas individuales y existencia colectiva dominadas por la frustración y la impotencia que el escritor descubre en su propia ciudad de México. A lo largo de un relato ejemplar, el autor lleva a cabo un implacable y lúcido ajuste de cuentas con la realidad que le tocó vivir a toda una generación. Y ya sea porque su obra aborda los grandes temas de la literatura (el amor, la muerte, el paso del tiempo) o porque incorpora problemáticas de gran actualidad (la discriminación, las consecuencias de la modernización para México y Latinoamérica, la ecología, la globalización), el autor logra lo que todos los escritores buscan pero pocos consiguen: ser leído. 

 ¿Quién es el autor? ¿Cuál es el título de su novela más leída en los últimos años? 

José Emilio Pacheco Estudió en La Universidad Nacional Autónoma de México, donde inició sus actividades literarias en la revista Medio Siglo; tradujo del inglés y publicó libros de lírica y narrativa; también trabajó dirigiendo y editando colecciones bibliográficas y diversas publicaciones y suplementos culturales. Al lado de Carlos Monsiváis, compartió la dirección del suplemento de la revista Estaciones; fue secretario de redacción de la Revista de la Universidad de México y de México en la Cultura, suplemento de Novedades, y fue jefe de redacción de La Cultura en México, suplemento de Siempre!. Dirigió la colección Biblioteca del Estudiante Universitario publicada por la UNAM, que reúne obras literarias desde el pasado prehispánico al México contemporáneo. Es especialista en Literatura mexicana del siglo XIX, así como profundo conocedor de la obra de Jorge Luis Borges, en cuyo honor dictó una serie de conferencias en 1999. 

Fue investigador del Centro de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) desde hace décadas y ha sido profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México, en la Universidad de Maryland (College Park), en la Universidad de Essex y en algunas otras de Estados Unidos, Canadá, y Reino Unido. Entre otros galardones ha recibido el Premio Cervantes (2009); el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2009); el Premio José Donoso (2001); otros premios como el Octavio Paz (2003); el Pablo Neruda (2004); el Ramón López Velarde (2003); el Premio Internacional Alfonso Reyes (2004); el José Asunción Silva (1996); el Xavier Villaurrutia (1973); el García Lorca (2005) y el Premio Alfonso Reyes otorgado por El Colegio de México (2011). 


En la actualidad José Emilio Pacheco es una figura central de la literatura mexicana y miembro del El Colegio Nacional desde 1986; ingresó en éste con la lectura de su ensayo A ciento cincuenta años de la Academia de Letrán. Desde 1994 es creador emérito del Sistema Nacional de Creadores Artísticos (SNCA). Fue nombrado miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua en mayo de 2006. Es miembro honorario del Seminario de Cultura Mexicana. Su estilo es conversacional y coloquial, claro y antirretórico; su gran tema es el tiempo: cada poema suyo analiza imaginativamente un elemento que forma la corriente de lo cotidiano; asumiendo valores humanos éticos y sociales, otras veces reflexiona sobre el propio papel de la poesía. Como afirmó Carlos Monsiváis, en su obra domina: La pasión por la metáfora, la concentración en unas cuantas líneas de un relato casi siempre pesaroso, el gusto por los relatos inesperados, el despliegue del poder de síntesis, el ejercicio múltiple de la metáfora, el juego de analogías como espejos de la devastación, la alabanza jubilosa del paisaje. En poesía, ajusta sus dones melancólicos, su pesimismo que es resistencia al autoengaño, su fijación del sitio de la crueldad en el mundo, su poderío aforístico.6 La mayoría de sus títulos poéticos están recogidos en el libro Tarde o temprano (Poemas 1958 - 2000) (México: FCE, 2000), que reúne sus primeros seis libros de poemas: Los elementos de la noche, El reposo del fuego, No me preguntes cómo pasa el tiempo, Irás y no volverás, Islas a la deriva, Desde entonces, a los que han seguido Los trabajos del mar, Miro la tierra, Ciudad de la memoria y un volumen de versiones poéticas: Aproximaciones. Es autor de dos novelas, Morirás lejos y Las batallas en el desierto, y de tres libros de cuentos: La sangre de Medusa, El viento distante y El principio del placer. Es notoria su labor literaria, periodística, historiográfica y política. Junto a Octavio Paz, Alí Chumacero y Homero Aridjis, compiló la antología Poesía en movimiento. Como traductor se le deben en especial versiones de Cuatro cuartetos, de T. S. Eliot, de Cómo es (Samuel Beckett), Un tranvía llamado deseo (Tennessee Williams), Vidas imaginarias (Marcel Schwob) y De profundis (Óscar Wilde). Ha editado la Antología del Modernismo y obras de autores como Federico Gamboa y Salvador Novo. Su poema Alta traición es quizá el más célebre entre la juventud mexicana. En su obra narrativa transfigura el mundo infantil y adolescente en el escenario cada vez más ruinoso de la ciudad de México (El viento distante y otros relatos (1963), principio del placer (1972), Las batallas en el desierto (1981)... En Morirás lejos (1967) trata sobre distintas épocas de persecución (nazismo, guerra romana contra los judíos). El 21 de abril de 2010 deja una serie de objetos en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes para que se abran 100 años después, en 2110. 

En el momento de depositarlo dijo: “Lo dejo para que quien abra esto en cien años sepa quién fui, porque no creo que nadie recuerde mi obra”.

El impacto que ha causado esta novela en la juventud la convierte en tema musical del grupo Café Tacvba que presentamos. Existe también una adaptación cinematográfica. La novela es una obra muy recomendable para conocer el México de hace años y las inquietudes juveniles del momento. ¿Quién no tiene una amor no correspondido?


domingo, 8 de julio de 2012

El hombre convertido en luz

El Universo de Quetzalcoatl

Laurette Séjourne
Edit. Fondo de Cultua México

Reseña de la Profra. Marina A. Herrera V.

En la cosmogonía del mundo prehispánico, la figura de Quetzalcoatl representan un sin fin de interpretaciones para las nuevas generaciones de historiadores, arqueólogos y aficionados a la historia de los pueblos que habitaron mesoamérica ante de la Conquista de los españoles. 

La arqueóloga y etnóloga Laurette Séjourne (191125 de mayo de 2003) nos explica en forma clara y precisa la importancia del mito de Quetzalcoatl para los pueblos prehispánicos, este estudio arqueológico dividido en tres capítulos muestra las evidencias de cómo fue adorado este dios por los pueblos indígenas. 


En el capítulo primero nos presenta los documentos escritos que les permiten a los arqueólogos, historiadores y etnólogos reconstruir la imagen de Quetzalcoatl. Como sabemos muchos de estos códices fueron elaborados años después de la conquista, bajo la dirección de los sacerdotes para conocer la religión prehispánica. Es gracias a estos documentos que sabemos que la figura de Quetzalcoatl es una deidad adorada por pueblos mucho más antiguos que los mexicas: Toltecas, Teotihuacanos y Mayas representaron de diversas formas a este dios. 

En el capítulo dos: La simbología de Quetzalcoatl, explica a través de los diversos documentos la evolución que sufrió esta deidad.  Nos indica: "De acuerdo a los jeroglíficos y los textos resulta perfecto por la Serpiente Emplumada- traducción literal de quetzal (pájaro) y coátl (serpiente- es, por su singularidad y profusión el emblema de las antiguas culturas mesoamericanas. El pensamiento religioso de estas culturas estaba plagado de símbolos que para los Tlatolis y tlamatines no era desconocido, pero para quienes iniciamos el estudio del mundo prehispánico si es necesaria esta interpretación. Por ejemplo: El ave (quetzal) simboliza el cielo. Representa los pilares cósmicos. El águila representa el sol, el colibrí representa tanto al astro como en su nacimiento como el alma que se eleva de la tierra. (p. 23)

A lo largo de este capítulo explica e ilustra cada uno de los elementos que hace de Quetzalcoatl una figura fascinante: Existen mitos que hablan de que Quetzalcoatl fue un ser humano, un gobernante sabio de la ciudad de Tula ( el lugar de los Grandes Artistas), pero que al embriagarse y abusar de Xochipétlat, decide hacer penitencia. Decide abandonar su adorado reino de Tula y encendiendo una hoguera se lanza a ella. Se elevará al cielo transformado en el planeta Venus. Esta transformación tendrá lugar después de una visita al Señor del mundo Subterráneo, al que le arrancará los restos de sus padres (p. 14)

La aventuras de Quetzalcoatl como el hombre convertido en luz llena el mundo mítico de los pueblo prehispánicos con símbolos que serán representados en sus construcciones, pinturas, objetos rituales y con el paso de los años se convertirá en una filosofía. Quetzalcoatl busca la transformación del corazón humano. 

En el capítulo tres, nos explicará como esta figura  impacta en la religión, en las grandes construcciones: Tula, Teotihuacan, Tulum y Mexico-Tenochtitlan y en la consolidación de una sociedad indígena que llegó a su fin con la Conquista Española. 

Un texto muy interesante para quienes tengan la inquietud de conocer más sobre las raíces indígenas y sobre todo su cosmovisión que en su momento no fue comprendida, pero que actualmente debe ser reinterpretada por las nuevas generaciones de historiadores, arqueólogos y seguidores de la historia de México y Mesoamérica. 




viernes, 6 de julio de 2012

El mundo mítico de Sergio Galindo.



OTILIA RAUDA

SERGIO GALINDO

Reseña del Profr. Abelardo Reyes.


Dentro de la novelística mexicana contemporánea, la novela Otilia Rauda destaca por su sencillez y su eficacia narrativa. En ella vuelve a sentirse esa característica de los textos clásicos que consiste en dar una visión del mundo y conmover a  través de la historia misma, sin recovecos.
Otilia, además, es un personaje único en las letras. Encarna la heroína de personalidad ambivalente (hombruna, es sus actitudes y de una sensualidad muy femenina a pesar de su horrible cicatriz en la cara.)  Cuya historia de amor rabioso, la maledicencia de un pueblo lleno de envidia y mojigatería y la decadencia de una dictadura.
Otilia Rauda, es una novela que nos trasporta a un mundo trasformado por los ojos del escritor: Las Vigas, pueblo real y mítico está lleno de prejuicios religiosos y sociales. Otilia rompe reglas, desafía y reta a toda la sociedad de su entorno.  Ella es un personaje sensual pero que enloquece cuando no logra sus objetivos. Decidida sucumbe ante lo que no puede controlar: el amor no correspondido. 
Esta novela, junto con El bordo, representan el universo creado por Sergio Galindo a partir de los recuerdos de su infancia y transformados en míticos lugares donde los personajes sufren el arrebato de sus pasiones.


Esta novela fue adaptada al cine a finales del siglo XX. 


Sergio Galindo (Xalapa, 1926, Veracruz, 1993) fue autor de una obra prolongada y desigual que comprende más de media docena de novelas y cuatro libros de cuentos. Al recorrer su trayectoria literaria, una de las primeras cosas que llama la atención es la constancia de su vocación. Con mayor o menor fortuna, Galindo no dejó de escribir desde su adolescencia hasta sus últimos años (desde su primera novela, Por un error, que escribió cuando tenía dieciocho y mantuvo inédita, hasta Las esquinas oscuras, que dejó inconclusa). "El escritor nace como tal –declaró alguna vez–, debe luchar a costa de lo que sea por serlo. Hacer a un lado los obstáculos que se lo impidan, y ser fiel a su vocación de escritor."

La obra galindiana conoció diversos registros. Heredera del realismo europeo (de Galdós a E.M. Forster), no ignoró las posibilidades de lo fantástico (sobre todo los cuentos).
En el panorama de la narrativa mexicana que va, digamos, de los sesenta a los ochenta, ocupa un lugar único. Mientras la influencia de veleidades como el nouveau roman y otros experimentalismos efímeros, o el afán de imitar a algún autor del boom hacían estragos por todas partes, Galindo optó en sus mejores momentos por un sobrio realismo y una sutil veta fantástica. No fue nunca, no quiso ser, un escritor de moda. En este sentido, su biografía tampoco ayudaba. Su vida transcurrió básicamente entre Xalapa y México, donde desempeñó diversos cargos en la burocracia cultural y universitaria (en ellos llevó a cabo una labor notable, sobre todo al frente de la editorial de la Universidad Veracruzana, pero no son ésos los méritos que interesan ahora). En 1975 fue hecho miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, distinción que, convengamos, no es necesariamente buena para la fama de escritor (en su discurso de ingreso leyó el extraordinario El hombre de los hongos, que seguramente debió desconcertar a más de un respetable académico). Al final de su vida recibió algunos premios y reconocimientos. Ajeno al glamour que rodeaba a cierta literatura latinoamericana de aquella época, Galindo eligió otra cosa: el ejercicio paciente y solitario de la escritura